Fui a un restaurante de Numazu con algunos amigos. Pudimos comer un cubierto estupendo y bebimos champán bueno.
Le regalamos una máquina para cocinar pan para su vida nueva, pero, por desgracia, ya tenía una. Sin embargo, ella estaba contenta y nos dijo que la usaría y le regalaría la que tenía a su hermana.
Luego fuimos a otro bar que administra un amigo nuestro y bebimos mucho. Me parecía que se estaba divirtiendo y, por eso, yo estaba contenta.
¡Ojalá que algún día yo también tenga una boda así!
Eri
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