Voy a hablar sobre el gran terremoto que ocurrió en Tohoku el 11 de marzo.
Ese día por la tarde yo estaba poniendo en orden las cajas de documentos en el almacén de la compañía con mis compañeros. De repente un estante empezó a moverse poco a poco. Sentimos peligro porque había unas cajas amontonadas a nuestro lado. Por eso nos escapamos corriendo del almacén. Los empleados de otras compañías también salieron de los edificios.
Estuvimos en la calle hasta que paró el temblor: casi dos minutos. Durante ese tiempo el suelo se movió mucho y no podía sostenerme en pie, como si estuviera en un barco. No había sentido tal temblor (un temblor tan grande) en mi vida. Aun cuando paró el temblor, seguíamos mareados.
Después de que se calmara el movimiento, nuestro jefe nos indicó que volviéramos a la oficina y nos pusiéramos el casco. Luego nos refugiamos en la azotea por si llegaba un tsunami, porque nuestra compañía está delante del mar, en Shimizu. Nos quedamos media hora en la azotea y luego vimos la televisión para conocer la información sobre el terremoto. Vimos como el tsunami tumbaba casas, coches, edificios, columnas y muchos perdimos el habla; alguna gente gritaba. Ese espectáculo fue horroroso e increíble.
Nos dio un gran golpe. Nadie imaginaba tal cosa. Ahora la gente que vive en la zona de Tohoku todavía sufre mucho. Mucha gente ha perdido a su familia, su casa y/ o su vida. Tengo el corazón lleno de tristeza, pero ahora tenemos que pensar en lo que podemos hacer por ellos.
Mayuko