miércoles, 27 de julio de 2011

El balneario de Kuchisakamoto

El domingo pasado fui a las termas de Kuchisakamoto con mi marido y mi hijo. Tardamos una hora desde mi casa hasta allí en coche.


Salimos de casa a las diez. Hacía mucho calor. Por eso mi marido puso el acondicionador de aire del coche. Pero salió el aire caliente desde el acondicionador. Como hacía mucho calor, abrí la ventana del coche. Mi marido dijo que, como él pensaba, no salía el aire frío. Hasta que llegamos a las termas, él repitió la misma cosa cinco veces. En las termas había muchos viejos. Un viejo me dio una figura de papiroflexia y un conejo de papel. Me dijo que tenía ochenta y nueve años. Ahora los objetos están en el vestíbulo de mi casa.


El balneario es muy pequeño. No había tienda de comidas. Solo se vendían helados y bebidas. Por eso todas las personas tenían comidas.


Las termas cerraron a las cuatro de la tarde. Por eso salimos a las cuatro. Mi marido volvió a poner el acondicionador. Entonces salió el aire frío. Dijimos que se había obrado un milagro. Pudimos volver a casa con aire fresco.


Shizuyo

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