Era estudiante en España cuando ocurrió esto.
Un amiga mía japonesa, se llamaba Maiko, también estudiaba en la misma clase que yo. Un día me invitó a su casa después de las clases. Puesto que estaba en el quinto pino de la escuela, primero comimos fuera y compramos bebidas para tomar en su casa.
Ella vivía en una residencia en la que los alumnos normalmente vivían en una habitación con otras personas. Era la primera vez que la visitaba, y le pregunté con quién vivía y cómo era. Me dijo que vivía con una chica española que se llamaba Alicia. Según Maiko, era guapísima y tenía curiosidad por la cultura asiática. Me dijo que seguramente le gustaría yo.
Al llegar, Alicia nos abrió la puerta con una sonrisa brillante. Como dijo Maiko, me preguntó muchas cosas de mi país y, cuando no podía contestar bien, me repetía la pregunta despacio y nunca me interrumpía hasta que hablaba todo.
Nos lo estábamos pasando muy bien cuando, de repente, alguien llamó a Alicia por la puerta casi gritando. Nos sorprendimos y nos pusimos blancas de miedo. Alicia nos pidió que contestáramos que no estaba Alicia y que no sabíamos cuándo iba a volver. Se escondió en su habitación.
Maiko y yo abrimos la puerta y allí había una chica enfadada. Me parecía que era indiscreta porque insistió en que le dejáramos mirar su habitación aunque le dijimos que no estaba. Cuando iba a decirle que no podía dejarle, me di cuenta de que tenía un herpes labial y que había visto otro hacía poco.
Sí, también Alicia tenía un herpes labial. En ese momento se acercó por la puerta un chico calmándonos. Era increíble, él también tenía un herpes en el labio. Entonces entendí qué les había pasado y me sentí pachucha.
Aki
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