sábado, 14 de mayo de 2011

Una anécdota

Cuando era niña, fui de camping con mi familia. Por el camino me peleé con mi hermana mayor en el coche, ya no recuerdo por qué. Al llegar al camping, mi hermana empezó a preparar la cena con un grupo de chicas. Puesto que yo no quería estar con ella, ayudé a mi padre a montar la tienda de campaña para la noche.
Después de terminar de hacerlo, mi padre me aconsejó que  fuera donde mi hermana estaba. Sin embargo, no pude ir porque me pareció que, si hablaba con ella yo, era yo la que cedía. Por eso, me puse a descansar en la tienda de campaña pensando qué haría hasta que las chicas volvieran.
Entonces, de repente oí a mi hermana buscarme y vi su sombra. Agarré los dedos de su pie con fuerza porque quería hacerle daño. Pero ella siguió moviéndose. Por lo tanto le contesté que estaba en la tienda de campaña y le pregunté por qué no le dolía. Me dijo que nadie le estaba tocando el pie y que iba a mirar qué estaba agarrando yo. Y me dijo que lo que estaba agarrando era una gran araña. La dejé y corrí hasta mi hermana gritando. Desde entonces, empezamos a tratarnos como antes.

Aki

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